La música llena nuestra vida, aunque sea lago inmaterial, que no ocupa espacio, es increíble como algo que no se siente ni se ve, significa tanto para el ser humano. Sin dudas, la música es un gran parecer, eso no se puede negar y aunque o sea material mueve emociones y eso es tan poderoso como un gran edificio.

La música alimenta nuestro espíritu y al no poseer calorías podemos consumir toda la que queramos, sin restricciones, sin límites. La música, al ser inmaterial no perite que nos llenemos de ella en todos los formatos y géneros que existen, es así, como tenemos en nuestro repertorio música para los días tistes y otros para los días alegres; música para la nostalgia y otras para la adrenalina.

La música nos acompaña a donde quiera que vayamos y es casi irreal la fuerza que tiene para subirnos el ánimo o para hacernos recordar momentos no tan agradable. Sin duda, la musca es un placer que no se ve, pero que se siente en todo nuestro ser.

Algunos si necesitan ponerle una cara a la música, son por eso que vamos a conciertos y que llenamos de posters nuestras habitaciones, pero no es algo indispensable. El verdadero amante de la música se deja seducir con los acordes y las letras, el resto no importa.

La música es un placer que satisface, de eso no cabe la menor duda, pues en las dosis recomendadas es capaz de llenar las carencias que tenemos como seres humanos. Para mí, la música es un gran placer sin el cual la vida no sería igual.