La música no tiene edad para disfrutar el placer de escucharla, desde que estamos en el vientre de nuestra madre se puede percibir, desde ese punto hay beneficios sobre nuestra conducta. Parece que cuando estas ondas entran por nuestros oídos, inicia un proceso mágico para purificar nuestro espíritu, recorre nuestro cuerpo para reajustar nuestro cerebro, para hacernos sentir más felices y afrontar la vida desde una nueva perspectiva.

La música es el sonido que sana. Me alegra tanto haber leído sobre un estudio que afirma que los pacientes que sufre el mal de Alzheimer que escuchan música del pasado, les hace recordar eventos pasados, por lo que es beneficiosos en su condición, sacar de su memoria situaciones pasadas retrasando el proceso de degenerativo. Es muy difícil que al escuchar música, alguien no se sienta motivado, más alegre y con otro estado de ánimo que lo haga sobrellevar cualquier enfermedad.

La música no tiene límites ni mucho menos reglas, aunque se debe poseer conocimientos sobre los instrumentos, las notas y la composición de estas; no hay límite para expresarse a través de ella. La música traspasa las fronteras, no tiene paredes, para quien no tiene alguna discapacidad es inevitable recibirla, no hay un horario para escucharla. La música es libre, todos la toman, nadie decide sobre ella, a pesar de los esfuerzos de la humanidad por controlar su propiedad, es como el aire que respiramos.

A veces pienso si lo que pasa con la mente de quien padece Alzheimer, es como una caja fuerte que fue abierta por un cerrajero a la fuerza, que dejo salir sus memorias, que sacaron sus recuerdos como quien roba los tesoros dentro de la caja. O es todo lo contrario, sus recuerdos se ensimismaron de tal manera que es como si el más hábil de los cerrajeros no encontrara la manera de abrirla para encontrar sus vivencias, sus riquezas en forma de recuerdos.

La música estimula varias partes del cerebro a la vez, escuchar música contantemente, es como ir al gimnasio neurológico. Es por ello que es sumamente beneficioso para los niños, los bebes desde que están dentro del vientre de su madre y para el que padece alguna enfermedad. No quiero decir con esto que para el resto no los sea, sino que las personas en estas condiciones consiguen un beneficio para su salud o para su formación. Se podría decir que para el resto la música sirve para transformar.

Si tienes la dicha de contar con tus abuelos, nunca esta demás que compartas con ellos un tiempo oyendo música, regalándole una colección de discos con la música que más le agrade, porque esto les trae beneficios a su salud, no se debe esperar a que enfermen para salir a resolver la crisis, prevenir las enfermedades es mucho más valiosos. Sin embargo para cualquiera que este afrontando alguna enfermedad la música siempre generara efectos positivos, lo importante saber cuál es el género musical que prefiere para disponer una lista de las canciones más hermosas para ellos. El solo gesto ya es beneficioso.